1 de febrero, abrimos nuestras puertas al 2022

Miramos hacia el futuro con audacia y esperanza

En cada rincón del mundo hay millares de jóvenes cuyas vidas tienen relación con nosotros. Como educadores, experimentamos sus gozos y sus penas al trabajar con ellos. Sabemos el bien que podemos hacer. Creemos en su futuro.

Creemos en la permanente actualidad del carisma de Marcelino Champagnat.

Creemos en nuestra misión compartida como educadores maristas.

Creemos en nuestra vocación para evangelizar a los jóvenes amando de forma especial a los pobres y marginados.

Creemos en nuestra misión de orientar  a los jóvenes en  valores trascendentes, de construir un mundo mejor, de hacer que conozcan y amen a Jesucristo.

Creemos que, lo mismo que María hizo con Jesús, para educar a los jóvenes primero hay que amarlos, y amarlos a todos por igual.

Creemos en el valor de la educación integral que ofrecemos en nuestras escuelas.

Creemos en el significado de nuestra presencia esperanzada y creativa entre los jóvenes, especialmente los más desatendidos, en todas nuestras tareas apostólicas. (Misión Educativa Marista)

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