FIESTA PATRONAL – 15 DE AGOSTO

“En el corazón de la Iglesia, resplandece María”, con esta hermosa frase el papa Francisco introduce un apartado referido a María en su reciente exhortación apostólica Christus vivit. Tras hacer varias referencias a su vida, el Papa termina ese espacio dedicado a ella, diciendo: “Aquella muchacha hoy es la Madre que vela por los hijos, estos hijos que caminamos por la vida muchas veces cansados necesitados, pero queriendo que la luz de la esperanza no se apague. Eso es lo que queremos: que la luz de la esperanza no se apague…” Desde nuestros orígenes, la Buena Madre ha tenido un lugar especial y un papel clave en nuestra vida como Instituto. Hoy lo sigue teniendo, con la misma actualidad que en los inicios. He expresado en más de una ocasión que “el gran regalo que nos ha dejado Marcelino, al habernos dado el nombre de María, fue la invitación y el compromiso a vivir según su corazón”. El H. Francisco lo expresa bellamente así: “El bendito nombre de María es el que ha dado la vida a la Congregación”.   (Hno. Ernesto Sánchez, Superior General)

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